Para piscinas públicas y privadas y parques acuáticos
El agua de las piscinas debe ser tratada para mantenerla libre de sustancias nocivas.
Para la mayoría de los operadores de piscinas, el cloro es el desinfectante seleccionado, aunque cada vez hay más conciencia de los efectos negativos del cloro y sus subproductos
sobre la salud. Por otro lado, a diferencia de los patógenos de naturaleza bacteriana, los ovocitos de Cryptosporidium son resistentes a la desinfección con cloro y pueden sobrevivir
durante días en lugares de aguas recreativas tratadas. La popularidad de los centros de aguas recreativas, el número y la distribución geográfica de los recientes brotes de criptosporidiosis
y la resistencia del Cryptosporidium a la cloración sugieren que es necesario mejorar las estrategias de tratamiento de las instalaciones de aguas recreativas.
La formación de cloraminas y compuestos orgánicos clorados que se sabe que provocan olores en la piscina así como irritación de los ojos, la nariz y la garganta,
es motivo de especial preocupación en las aguas de las piscinas.
El ozono es el agente oxidante más potente utilizado en el tratamiento del agua. Gracias a su alta reactividad, el ozono reacciona más rápido, de forma más completa y con más sustancias del agua
que cualquier otro desinfectante. Los virus y los contaminantes orgánicos también se oxidan en poco tiempo. La composición química del agua también mejora considerablemente.
Otra gran ventaja es que el ozono no deja residuos en el agua. Tras la exposición, el ozono se descompone de nuevo en oxígeno. Por tanto, es el desinfectante más respetuoso con el medio
ambiente que se utiliza hoy en día.
Aplicaciones más habituales
Desinfección
Esta es la aplicación más común del UV en el tratamiento del agua. Un sistema UV dimensionado adecuadamente se ha de diseñar para alcanzar un mínimo de
reducción de 3-log a un mínimo de 30.000 micro-watios por segundo (o 30mJ/cm2) a un año, la vida útil de lámpara. El lugar típico de instalación sería después
de los filtros de arena.
Para la mayoría de los operadores de piscinas, el cloro es el desinfectante seleccionado, aunque cada vez hay más conciencia de los efectos negativos del cloro
y sus subproductos sobre la salud. Por otro lado, a diferencia de los patógenos de naturaleza bacteriana, los ovocitos de Cryptosporidium son resistentes a la
desinfección con cloro y pueden sobrevivir durante días en lugares de aguas recreativas tratadas. La popularidad de los centros de aguas recreativas, el número
y la distribución geográfica de los recientes brotes de criptosporidiosis y la resistencia del Cryptosporidium a la cloración sugieren que es necesario
mejorar las estrategias de tratamiento de las instalaciones de aguas recreativas.
La luz UV representa una tecnología poderosa que ha sido desplegada con éxito en piscinas durante varios años. La desinfección UV en piscinas
y parques acuáticos es un método complementario eficaz a la hora de inactivar una amplia gama de patógenos trasmitidos por el agua, incluyendo
el Cryptosporidium. UV desinfecta y destruye simultáneamente las cloraminas y los cloroorganismos instantáneamente cuando
el agua pasa por la cámara de irradiación. El uso de la desinfección UV para las piscinas es particularmente adecuado para los bañistas sensibles a los desinfectantes
habituales de las piscinas o alérgicos al cloro.
El UV no está diseñado para reemplazar completamente el cloro, pero a través de la eliminación de la necesidad de tratamientos de "choque" periódicos, las
piscinas bien mantenidas pueden ver reducciones significativas en el uso del cloro.
Beneficios del sistema UV para piscinas.
Por otro lado, tenemos la alternativa del Ozono como el agente oxidante más potente utilizado en el tratamiento del agua. Gracias a su alta reactividad, el ozono
reacciona más rápido, de forma más completa y con más sustancias del agua que cualquier otro desinfectante. Los virus y los contaminantes orgánicos también se oxidan en poco
tiempo. La composición química del agua también mejora considerablemente.
Otra gran ventaja es que el ozono no deja residuos en el agua. Tras la exposición, el ozono se descompone de nuevo en oxígeno. Por tanto, es el desinfectante más respetuoso con el
medio ambiente que se utiliza hoy en día.
Además, el ozono también ofrece una serie de ventajas en el proceso de desinfección, como es la reducción del cloro en el agua de la piscina (0,2 - 0,5 mg/l en lugar de 0,3 - 0,6 mg/l
según DIN19643, es decir, un 30% menos de cloro), lo que significa que se producen menos compuestos de cloro como cloraminas, haloformos, etc. El ozono degrada rápidamente los
compuestos de cloro.
✓ Reducción significativa de la demanda de agua nueva
✓ Reducción de hasta un 20% de la tasa de circulación
✓ Ahorro en costes de inversión y funcionamiento
✓ Sin el típico olor a piscina cubierta
Además, en las Piscinas Terapéuticas, la norma DIN 19643 establece un procedimiento para el uso de ozono. Se recomienda el uso de ozono para piscinas de ejercicios.
Un método de desinfección propio de la naturaleza.
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[saber -]
Destrucción de Cloro / Cloraminas
Mientras que la adición de cloro al sistema de agua puede controlar los niveles de bacterias, no hay que olvidar que tienen efectos indeseados en la degradación
de las membranas de filtración y OI.
Además los métodos populares de eliminación de cloro y cloraminas, tales como lechos de carbón o inyección de químicos, han demostrado ser problemáticos.
El metabisulfito sódico implica la eliminación de una sustancia química mediante el uso de otra generándose alimento para los microorganismos, mientras que
los lechos de carbón puede ser ineficientes, vulnerables a la formación de canales preferenciales, proporcionando un caldo de cultivo para los microorganismos.
La aplicación de la tecnología de radiación UV para la destrucción de cloro y cloraminas pre-membrana de filtración y OI para el acondicionado del agua se está
estableciendo como la alternativa más sostenible.
Los bañistas introducen compuestos orgánicos en el agua, tales como bacterias, orina, sudor y otros productos de excreción. El agua de la piscina debe someterse
a tratamiento, a fin de mantenerse clara y limpia, libre de sustancias nocivas, bacterias, virus, algas y otros patógenos y adecuada para su uso por los bañistas.
Esto requiere la necesidad de desinfectantes como el cloro que se añade al agua para inactivar los microorganismos patógenos. El sudor y la orina están compuestos
en gran medida de agua, amoníaco y urea. Cuando estos productos reaccionan con el cloro, se pueden formar compuestos no deseados que consisten principalmente
de cloraminas. Especialmente preocupante en las aguas de piscina son la formación de cloraminas y compuestos orgánicos clorados, conocidos por
originar olores en la piscina e irritación de los ojos, nariz y garganta.
Mientras que la adición de cloro y derivados al agua de la piscina puede controlar los niveles de bacterias, hay una conciencia creciente sobre los impactos negativos
del cloro y sus derivados en la salud. Por otra parte, a diferencia de los patógenos bacterianos, los ovocitos de Cryptosporidium son resistentes
a la desinfección con cloro y pueden sobrevivir durante días a pesar del mantenimiento de los niveles recomendados de cloro residual (1-3 ppm) en el agua de uso
recreativo. Un sistema UV dimensionado para la reducción de las cloraminas (60mJ/cm2) proporciona una dosis UV suficiente para inactivar Cryptosporidium. Los sistemas
UV también pueden reducir significativamente los recuentos microbianos mediante la destrucción de al menos 99,9% de las bacterias presentes en el caudal influente
cuando se instala después de la filtración.